Juana Acosta es portada de Yo Dona

Juana Acosta. Yo Dona

Juana Acosta es portada de Yo Dona

Desde una de las últimas plantas del NH Collection Eurobuilding, Juana Acosta (Cali, 1976) contempla ensimismada el paisaje.

«Soy una enamorada de Madrid», confiesa la actriz, «es el mejor vividero del mundo, una ciudad abierta y llena de oportunidades que te recibe con los brazos abiertos». Durante la sesión de fotos, posará con varios conjuntos de Intimissimi. «Es una marca que apuesta por la feminidad auténtica y celebra la seducción asociándola a valores como la inteligencia, el carisma y la personalidad de mujeres seguras, independientes y modernas, que reconocen su autoestima, que se aman y que son libres para elegir y ser ellas mismas».Su pieza favorita es el sujetador Balconette Jessica, que debe su nombre a Sarah Jessica Parker: «A los 53 años, rompió estereotipos como imagen de la última campaña de la marca».

 

YO DONA. El mes pasado se estrenó Ola de crímenes. ¿Crees que la película ha pillado a los españoles con las defensas del humor un poco altas?
Juana Acosta Vivimos una época de hipersensibilidad que nos obliga a tener mucho cuidado con lo que decimos y con cómo lo decimos. Eso hace que hayamos perdido esa capacidad tan sana de reírnos de nosotros mismos.

 

Hablamos de un reparto eminentemente femenino. ¿Hay diferencia?
Te permite adentrarte en las historias desde otra perspectiva. En Ola de crímenes ellas llevan la acción.

 

¿Los papeles que has asumido en los últimos años son más complejos que los de tus comienzos?
Vengo encadenando proyectos para cine y televisión que me han permitido meterme en la piel de los personajes con los que siempre soñé y para los que llevo preparándome todo este tiempo: mujeres empoderadas y proactivas, que no ejercen de meras acompañantes de los hombres, sino que protagonizan sus propias vidas.

 

Sueles interpretar a mujeres con carácter. ¿Te identificas con ellas?
Me considero fuerte y decidida, pero también disciplinada y sensible. Ahora bien, no todas las mujeres a las que interpreto tienen ese aplomo. También se han cruzado en mi camino algunas frágiles, pero que dentro esconden una leona.

 

¿Cuál es el origen del idilio que vives con el cine francés?
Viene de mis años en el Liceo de Colombia, donde me familiaricé con la cultura y aprendí el idioma. Me gusta trabajar en Francia porque cuidan mucho el oficio y me hacen sentir muy cómoda y valorada. En 2010 me embarqué en la serie Carlos de Canal+ Francia y desde entonces no han parado de surgir proyectos allí. Poco después compartí personaje con Victoria Abril en Les Beaux Mecs, luego llegó Caïn y en unas semanas se va a estrenar Vernon Subutex, otra serie basada en la exitosa novela de Virginie Despentes.

 

Gracias a Las consecuencias de Claudia Pinto te has reconciliado con las profundidades del mar…
A veces pienso que en otra vida debí de morir ahogada, porque no es normal el miedo y el respeto que me inspira. Para tratar de superarlo, hace 20 años me apunté a curso de buceo en Nueva Orleans. Más tarde me fui con mi familia a Providencia, una isla de Colombia considerada el segundo arrecife coralino más importante del mundo. Necesitaba desconectar y me animé a hacer esnórquel. Cuando vi la inmensidad oscura del océano se me cerró la tráquea. Es lo más cerca que he estado nunca de un ataque de ansiedad. Por eso cuando leí el guión de Las consecuencias pensé que había llegado a mis manos por alguna razón. «Toca mojarse», me dije a mí misma, y volví a tirarme al mar para un rodaje de dos días a 12 metros de profundidad.

 

¿Echas de menos algún reto?
Me gustaría hacer más comedia. Es más complicado hacer reír que llorar porque detrás de cada frase hay una complejísima coreografía que requiere de mucho oficio y talento nato. Admiro muchísimo la vis cómica de Carmen Machi, Alexandra Jiménez o Malena Alterio, a quien siempre consideraré mi cuñada.

 

Tras tu separación de Ernesto Alterio se especuló sobre el conflicto de la pareja a la que interpretabais en Perfectos desconocidos…
Lo que se ve en la pantalla no es un reflejo de nuestras vidas, pero es verdad que los personajes no ayudaron precisamente… [risas]. El guión nos llegó en un momento complicado de la relación y tratamos de abordarlo con profesionalidad. Ernesto y yo seguimos queriéndonos y nos respetamos mucho. Es lo que pasa cuando te has amado demasiado y tienes una hija en común. La película supuso un salto al vacío en muchos sentidos.

 

¿Te molesta que ya se te haya adjudicado un novio?
Me desconcierta, porque Ernesto y yo siempre fuimos extraordinariamente discretos. Por eso no entiendo que generemos este tipo de interés. Me parece muy aburrido y cansino que la gente me quiera buscar ya pareja.

 

¿Qué tal te llevas con las redes?
Son una revolución, pero diferente para cada generación. Observo a mi hija de 12 años con el móvil y me doy cuenta de que yo he perdido ese tren. Eso no quiere decir que no las considere útiles, pero no me siento cómoda cuando me expongo tanto. No creo que sean un sustituto de los álbumes de fotos familiares.

 

¿Con qué directores te gustaría trabajar en los próximos años?
Uf, muchos. Empezando por Isabel Coixet y siguiendo por Pedro Almodóvar o Alberto Rodríguez. Siempre quise rodar con Enrique Urbizu y hace unos meses cumplí mi sueño gracias a Gigantes, una serie de Movistar+ sobre una familia dedicada al narcotráfico.

 

Como colombiana, ¿te molesta la mitomanía en torno a Escobar?
Me parece un poco excesiva. El problema es que uno no puede evitar empatizar con un monstruo carismático y contradictorio como fue él. Dejó tras de sí un reguero de sangre, pero cuando murió hubo gente que salió a la calle para darle las gracias por haber construido barrios para los pobres.

 

¿Te atreverías a dirigir?
Me gusta la estética de Wong Kar-wai y de Almodóvar, donde cada fotograma es un cuadro que te hipnotiza, pero también las películas descarnadas sin planos preciosistas. Ya se verá.

 

Al hilo del movimiento #MeToo, ¿vivimos una época oscura o un momento histórico?
Es muy importante que se alce la voz para alcanzar la igualdad. Me considero feminista, pero no estoy a favor de la demonización de los hombres.

 

¿Estás preparada para dar el salto a Hollywood?
Nunca he albergado el sueño americano, mi brújula interior siempre ha apuntado a Europa. En los últimos meses he quedado finalista en dos castings en Los Ángeles y he firmado un contrato de exclusividad por un año con la ABC. Me llama mucho la atención, pero tengo claro que dar ese salto tiene que ser a cambio de un gran papel.

 

Entrevista para Yo Dona